Capítulo 2. ¡Sagan! ¡Escuadrón de los Debiluchos!

Parte 3

*chiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiillaa*, después de escuchar un ruido metálico, todo el mundo estaba estupefacto. No podían creer lo que pasó frente a sus ojos. Su líder definitivamente le había disparado con su arma. Sin duda alguna disparó en línea recta. A esa distancia incluso un aficionado, incluso una mujer o niño no fallarían. Era una distancia desde la cuál era difícil fallar. A pesar de eso, él no cayó, no sangró, y no tenía un solo agujero. Había una bala girando en el piso, partida a la mitad. Y ahí estaba la figura de Takeru con la espada desenvainada.

“…¿Q… ué…?”

El líder hizo cara como de pez, y rápidamente disparó dos tiros más. Y de nuevo, ningún impacto, sólo había un sonido metálico resonando en el aire. Les tomó un poco reconocer la realidad, el hecho que Takeru había detenido las balas. Un pesado silencio llenó el cuarto.

“… dijiste…”

La voz de Takeru rompió el silencio. Pesada, dura, era inimaginable que este amenazante tono de voz viniera del cobarde chico de antes.

“… justo ahora dijiste ‘pedazo de metal’… prepárense bastardos.”

Levantó un poco el rostro, la cara de un demonio se asomó por detrás de los flecos. Todos se congelaron en su lugar. Porque delante de ellos, había un demonio blandiendo una espada. Takeru gritó. Era tranquilo, pero salvaje como el rugir de un demonio.

“Iniciado en el estilo Kusanagi de Doble Filo, Kusanagi Takeru. No soy mediocre ni una mierda – no tendrán oportunidad, sólo los cortaré.”

Después de escuchar eso, ninguno pudo moverse. Takeru estaba completamente preparado para la batalla; sus instintos de pelea habían tomado el control. Colocando su espada horizontalmente, destilaba una fuerza tal que hacía que las personas pensaran que serían rebanadas en el momento que se movieran o respiraran. Los siete hombres se petrificaron. Aun no podían creer que Takeru hubiese cortado una bala. Pero claro, pensar que había un humano que pudiera lograr técnicas que pertenecían más a un manga que a la realidad, no podía ser verdad. Pero el estilo Kusanagi era justo ese tipo de escuela, tenía técnicas salidas directamente de un manga.

La antigua técnica que Takeru había activado era llamada ‘Soumatou (1)’. El estilo Kusanagi de Doble Filo era un estilo irregular de esgrima. Un herético estilo de espada creada para enfrentar fantásticos organismos Japoneses llamados demonios. Esa es Soumatou. En corto, inactiva a un limitante dentro del cerebro, incrementando el poder de procesamiento. Cuando las personas son puestas en el límite entre la vida y la muerte durante condiciones extremas, utilizan mayor poder cerebral. Es decir, Soumatou es la ilusión de su propia memoria siendo engañada. Es decir, que el mundo se mueve en cámara lenta. Significa, que la violencia causa que salga la fuerza bruta.

Este fenómeno es resultado de la actividad cerebral durante una emergencia. Esa teoría existe gracias a un mal funcionamiento. Todo ese poder viene de instinto de supervivencia puro. Soumatou dispara ese instinto. Ese es el estilo prohibido de Kusanagi. Los hombres de la familia Kusanagi crearon esta técnica para pelear contra demonios.

“¡Éste tipo…!”

El líder levantó su arma de nuevo y apuntó. Continuó jalando el gatillo hasta que su cartucho estuvo vacío. Ninguna de las balas alcanzó el blanco, ni una sola… Un fuerte ruido metálico llenó la habitación, el sonido de rebotes.

“…hiii.”

En la habitación llena de humo de pólvora, Kusanagi Takeru estaba ileso. Al ver alrededor del cuarto, la boca de Takeru se arqueó. A simple vista, parecía que la situación se había invertido. Takeru parecía tener más tiempo, pero su cuerpo no estaba en tan buena condición. La activación del Soumatou era una fuerte carga para el cuerpo; el movimiento forzaba demasiado al cuerpo. Rasgando músculos, rompiendo huesos, estaba moviéndose demasiado. El cuerpo no podía seguirle el pasó al cerebro cuando entraba en modo ‘Serio’. Muchas fibras musculares del cuerpo de Takeru se habían roto, le dolían los huesos. Incluso en éste estado, continuó. Continuó aun a pesar de eso.

“... Algo como esto.”

El Takeru actual no pensaba así de las cosas. Estaba muy orgulloso su habilidad con la espada desde que era joven. Se le subía la sangre a la cabeza cada vez que alguien se burlaba de la esgrima. Por eso era conocido en el vecindario como un niño problemático. Después de ser vencido en su segundo año de secundaria, Takeru reformó su actitud, cambió, y su personalidad se volvió más calmada. En general, se comportaba como un chico tímido. Pero, al alcanzar los límites de su paciencia la sangre se le subiría a la cabeza, su personalidad original saldría a la luz.

“Sea o no un pedazo de metal, se los mostraré. En vez de atacar uno por uno, vengan todos al mismo tiempo.”

“Hi –hiiiii”

“Si crees que es un pedazo de metal, les mostraré que soy un tipo que no sangrará.”

Takeru rio como un demonio; todos alcanzaron a ver sus caninos. Ahora que se había puesto así, nadie podía pararlo. Incluso si los siete delincuentes se postraran en ese momento, incluso si se activa el Dragoon, incluso si los Spriggans llegan. Su irá no disminuirá. Si, suponemos que hay alguien que pueda detener a Takeru, esa sería…

“Onii-chan, por favor, no hagas una cara tan espantosa.”

Era una sola persona. La única familia que le quedaba, su hermana menor.

“– ¡¡Eh!!”

Cuando su voz salió de intercomunicador, Takeru jadeó sorprendido. Con solo eso, su enojo se había ido. Solo con “Onii-chan.”

“¿Te calmaste…? ¿Kusanagi?”

“¿¡Eh!? ¿¡Umm!? ¿¡Justo ahora!? ¿¡Eh!?”

“Esa fue mi voz, pervertido con complejo de hermana. ¿Cómo estuvo? ¿Fue similar?”

Ahora que lo decía, Takeru pensó que el tono era diferente al de su hermana menor. En primer lugar, era imposible que su hermana menor estuviera con Ikaruga. Absolutamente imposible. Takeru suspiró aliviado; si permanecía así, de seguro se volvería irreversible. Y no porque mataría al enemigo, pero por las consecuencias que sufriría el cuerpo de Takeru. Pensándolo bien, iba en contra de siete pistoleros entrenados. No podría hacer nada si disparaban al mismo tiempo. Su cuerpo se autodestruiría antes que derrotara a alguien. No era lo suficientemente fuerte para hacer tal cosa. Agradecido de haber sido detenido, bajo su espada.

“Entonces ¿qué harás en esta situación?”

Al ver alrededor, las caras de los siete delincuentes se veían completamente aterrorizadas y apuntaron sus armas hacia él. Porque tenía una cara tan intimidante y había actuado tan engreído hasta el momento, todos tenían el dedo puesto en el gatillo. Estaba acabado, todo se reducía a eso.

“A-ajaja, eso que pasó fue un chiste. Sólo un pequeño chiste –eso de recibir un disparo y no sangrar, era obviamente un chiste. Ya saben, es uno de los problemas de la pubertad… ajaja.”

Después de mostrarles la escena de balas siendo cortadas en el aire, era difícil intentar pasarlo como un chiste. Después de ver un poder fuera de lo ordinario, era obvio que atacarían en grupo.

Eh ¿Qué hago? ¿Tiro mi arma? Arrodillarse era una buena idea, pero creo que es demasiado tarde para pedir perdón.

Takeru pensaba con gran rapidez en ese momento.

*parin*

De repente, la luz fluorescente del techo ser rompió. Como la visibilidad se perdió repentinamente, todos se quedaron parados. Ahí fue cuando Takeru lo vio. De arriba de los siete tipos, saliendo de un ventilador instalado en el techo. Algo del color del atardecer bajó.

“¡Uwaghh!”

Aterrizó sobre la cabeza de un enemigo. Todos voltearon hacia el hombre caído. Una sola chica estaba ahí, y con su cabello del color del atardecer gentilmente suspendido en el aire, pateo a otro tipo. Una belleza tan fuera de lugar. Su largo cabello se levantó de acuerdo a las leyes de la gravedad. En medio del cabello brillaba un par de inteligentes, penetrantes ojos azules.

“¡Ootori!”

Takeru dijo su nombre.

“Qu… perra… ¡!”

Una persona cambió su objetivo de Takeru a Ouka, pero Ouka se movió más rápido. Su mano izquierda empujó la pistola y la tiró al suelo. No se detuvo, reaccionando rápido, neutralizó el arma de otro delincuente. Luego disparó balas de anestesia a dos personas justo en el pecho. Con sus movimientos como un torrente, concentró su atención en el tipo que había dejado caer su arma. Giró su cuerpo en el aire, danzando flexiblemente en el aire como un leopardo, y pateó su cara. El último sujeto había perdido a todos sus compañeros, y estaba demasiado confundido. Cayó indefenso después que Ouka le barrió la pierna. Dejó salir un grito. Cuando abrió los ojos lo que vio fue –una chica increíblemente hermosa. La chica lo miraba hacia abajo, mientras él la miraba hacia arriba. Takeru había experimentado una situación similar en la secundaria. Demasiado hermosa, demasiado fuerte, y completamente callada. Mientras estaba ahí tumbado e impresionado, un cañón apuntaba a su panza a quema ropa, y recibió el disparo de una bala de anestesia. Perdió la conciencia. Todo eso pasó en un abrir y cerrar de ojos. Ouka se levantó con el rostro relajado y se quitó el cabello de la cara.



Pero, esto aún no terminaba. Había una existencia que no podía ser ignorada, una enorme sombra detrás de Ouka.

“¡Detrás de ti!”

Takeru la llamó instintivamente. No debería estar tripulado, pero el hombre que estaba sosteniendo el ‘Salmo Sin Rastro’ parecía haberlo abordado durante la conmoción. El Dragoon osciló su enorme brazo. Ouka miró a Takeru con una expresión calmada.

“Siéntate, no interfieras.”

Y en ese instante, Ouka desapareció instantáneamente. Cortando a través del aire, un enorme puño rompió el piso de la oficina.

“Maldición, fallé.”

Una enfadada voz salía desde el Dragoon. Ouka saltó hacia él y después de rodar se arrodilló, cambiando de balas de anestesia a verdaderas municiones. El Dragoon dejó caer su puño, tratando de capturarla. Antes que el Dragoon pudiera atraparla, Ouka disparó a las articulaciones de su brazo derecho. Por supuesto, incluso las municiones reales no tenían suficiente poder para hacerle daño.

“No dejaré que me capturen en un lugar como esteeeeee.”

Al mismo tiempo que soltaba un aterrorizado grito, el cilindro de una mini metralla equipada en el brazo izquierdo del Dragoon hizo un horrible sonido de rotación.

“¡Esto es malo!”

Takeru se tiró en el piso y protegió su cabeza. Ouka se propulsó con una patada, y en ese momento una tormenta de balas salió de la metralla llenando todo el cuarto. El sonido de los disparos llenó por completo la habitación, callando cualquier otro sonido. Balas de metralla dirigidas a Ouka destruyeron no solo las sillas y escritorio, sino también la pared. Ouka corrió por la pared de la oficina, a pesar del poderoso impacto resonando a sus espaldas. Jalaba el gatillo repetidamente, disparando con calma hacia el brazo del Dragoon. Con polvo y pedazos de madera esparciéndose y volando por todos lados, la chica corría a toda velocidad frente al infierno de balas. Su cabello se veía como las luces traseras de un carro en las calles en medio de la noche. Al llegar a la esquina de la oficina, Ouka pateó el piso, saltó hacia el Dragoon y empezó a deslizarse, volaron balas sobre su cabeza. Ésta vez se arrastró bajo el Dragoon. La enorme mini metralla no daba tanto miedo mientras estabas debajo de ella, pero el puño del Dragoon la esperaba en el combate cercano. Mientras el enorme brazo bajaba, Ouka se mantuvo en el mismo lugar, sin moverse. Pensando que la iba a aplastar, Takeru casi activó Soumatou instintivamente, pero en ese momento…

*¡… clang … clang… clang…!*

El brazo derecho del Dragoon hizo un sonido metálico. El brazo derecho levantado se había detenido en medio del aire, temblando y haciendo ruidos de algo atorado.

“¿¡Qu –que demonios?!”

Gritó el hombre que piloteaba al Dragoon. Takeru también miró al brazo del Dragoon con sorpresa. Tres balas estaban atoradas en los espacios entre las articulaciones, y hacían imposible que se siguiera moviendo. La única manera de hacer que se moviera sería reparándolo manualmente.

“Una de las debilidades del Dragoon es su vulnerabilidad en las articulaciones. Esta cosa no fue hecha para combate cuerpo a cuerpo.”

“S-solo por eso… ¿¡lo inmovilizaste con una pistola?!”

Dijo el hombre dentro. La puntería de un dios. La ranura era de unos 3 centímetros de ancho. Era algo imposible para un ser humano normal. Incluso si su arma sacrificaba el poder por precisión. Lograr algo como eso en medio de una batalla, era sorprendente.

“¡M-mierda! ¡Muévete! ¡Muévete maldita sea!”

El piloto trató de mover al Dragoon, pero el brazo derecho atorado no cedía. Fue entonces que el piloto perdió de vista a Ouka. ¿Dónde está? Pensó.

*bam*

El piloto sintió una ligera vibración.

“………”

La poderosa oponente del cabello con el color del atardecer estaba parada sobre la armadura del Dragoon. Mirando hacia abajo con unos ojos fríos, apuntó el cañón al cuello del Dragoon, el lugar donde había un agujero de ventilación.

“Mo-monst –“

Monstruo, mientras trataba de decir eso Ouka puso la punta del arma en el agujero y jaló el gatillo.

“Guaaaaaaaaahhhhhhh”

Un grito sonó desde adentro. El piloto trató de sacudirse a Ouka de encima. Ouka, que estaba agarrada de la cabeza del Dragoon, no se cayó, y continuó disparando hacia adentro hasta que se le acabaron las municiones. Las balas que entraron al agujero de ventilación rebotaron adentro, destruyendo la maquinaria y lastimando al piloto. Cuándo dejó de disparar, el Dragoon se detuvo y comenzó a salirle humo. La escotilla de la cabina se abrió, y el humo salió desbordando de ella.

“… gah… ughh… haa…”

El piloto salió. Dos balas le habían dado, una en la pierna y la otra en el hombro. De verdad lo venció, un humano de carne y hueso venció a un Dragoon. Normalmente sería necesario usar armas anti-tanques. Vencer a tal cosa con un arma secundaria, Takeru se preguntaba si eso alguna vez habría pasado antes. Lo sabía, aunque lo sabía desde el principio:

… ella está en un nivel completamente diferente.

Mientras Takeru estaba estupefacto, frente al piloto que aún intentaba recuperar el aliento, Ouka puso un pie en el asiento y le apuntó con su pistola.

“… así es como termina cuando un aficionado pilota un Dragoon ¿No te enseñaron eso?”

“… mierda… mierda… ¡maldita sea…!”

“Ya sea una chatarra obsoleta o no, usar un Dragoon va contra la ley. Cuando se pelea contra un enemigo que usa un Dragoon, tirar a matar está permitido.”

“Je… jejeje… hazlo… te reto, de todos modos no lo harías”

“………”

“Ustedes bastardos no le dispararían a una persona indefensa, lo sé muy bien.”

Ouka no respondió a sus insultos, callada. Él prosiguió con una voz aún más arrogante.

“¿Ves? No puedes disparar ¿o sí?”

“………”

“Incluso si mato niños frente a ti, todo lo que puedes hacer es verme así.”

En ese momento, sonó un disparo.

“¡Gaaaaaaaaaaaaahhhhh! ¡Aah! ¡Duele! ¡Duele maldita seaaaaaaaa!”

Dentro de la cabina el hombre se retorcía mientras sostenía su pierna izquierda herida. Takeru no podía moverse, aturdido. Notó que Ouka estaba a punto de volver a jalar el gatillo.

“¡Oy-oye!”

Takeru trató de correr hacia allá, pero sus piernas pararon de repente. Ouka estaba viendo al hombre sufrir con sus ojos color azul cobalto. Había algo muy, muy peligroso en ellos.

“¡Y-ya entendí! ¡Perdóname! ¡Ya no me dispares! ¡Te daré esto de regreso!”

El hombre sacó el ‘Salmo Sin Rastro’ de su bolsillo y se lo ofreció débilmente. Ouka lo vio, y su expresión de sus ojos fue agudizándose lentamente.

“El que me dijo que lo intentara fuiste tú.”

“… ugh… eso fue…”

“Creí que querías que te matara ¿o me equivoco? Eso es muy conveniente, de hecho me ayuda bastante”

“¡E-eso era una broma! ¡Una broma te digo…! ¡Te pido perdón, así que por favor déjame ir!”

El hombre lloraba miserablemente desde el fondo de su corazón. Ouka entrecerró los ojos. El llanto del delincuente sonó en toda la oficina. En ese momento, la boca de Ouka tembló. Takeru definitivamente escuchó una pequeña voz.

“Basura… desperdicio… a pesar de tener una gran fuerza no la usan para el bien. Sólo pueden lastimar gente para su propio bien…. Me hace querer vomitar.”

Takeru podía sentir la fría sed de sangre. No sabía que la hacía enojar tanto. Cambiaba al ritmo que la ira brotaba de las profundidades de su corazón, él podía intuirlo. Tenía un mal presentimiento. Su sed de sangre que brotó de repente, Takeru se dio cuenta vagamente que le parecía familiar.

“… ¡los exterminaré bastardos… a las brujas también… a todo…!”

Ouka movió el cañón de su pistola de la pierna a la cabeza del hombre. Takeru gritó desde donde estaba.

“Oye ¿¡qué estás haciendo!? ¿¡Ya fue suficiente no lo crees!?”

“El oponente está armado con un exoesqueleto reforzado. Hacer esto es legal, Capitán”

“Armado con… ¿¡que no está indefenso en éste momento!?”

“Ya veo. Si lo está. Pero aún tiene un Legado Mágico. Así que aún tengo una razón para matarlo.”

“¡Eso es forzarlo demasiado! ¡Una razón así no bastará! Además ¿¡Por qué quieres matarlo!?”

“Cállate, esto ya depende de mí. Si no hubiera venido los habrían vencido. Eso lo sabes, así que sólo quédate ahí y observa.”

“…qu…”

Ouka no escuchó las palabras de su capitán Takeru. Era poco profesional. Los Inquisidores tenían permitido disparar a matar sólo en circunstancias limitadas. Matar a un oponente indefenso traería problemas. Claramente ella estaba mal. No significaba que Takeru quería proteger al hombre. De hecho, a Takeru no le importaba lo que le pasara a esa basura. Pero matar a ese hombre afectaría a Ouka y al escuadrón gravemente. Como capitán, él tenía que evitarlo.

“Muy bien… empecemos la cacería de brujas.”

Como si mirara a una hormiga, Ouka dejó salir una risa distorsionada.

–¡¡Llega a tiempo!!

Takeru activó Soumatou instantáneamente. Su cuerpo salió lanzado sin siquiera pensarlo. Sentía la presión por todo su cuerpo, como si se moviera a través de cemento. Corrió hacia el enemigo mientras el mundo se volvía lento.

“…qu …”

Ouka mostró una expresión sorprendida. Takeru, que supuestamente estaba muy atrás de ella, de repente estaba frente a ella y protegía al hombre al tomar la mano de ella. Mientras agarraba su muñeca, Takeru estaba a punto de regañarla con una seria mirada. Sin embargo…

“¿¡!? ¡Owaah!”

“Guuhh”

A causa del Soumatou, el impulso era demasiado fuerte y su postura se colapsó. Takeru y Ouka cayeron juntos al piso.

“Duele…”

Se tocó la cabeza mientras abría los ojos

………

Y se congeló

“………”

“………”

Cuando cayeron, Takeru estaba sobre Ouka y la mano que se suponía descansaba en el suelo, sentía algo desconocido. ¿Un globo de agua? ¿Un malvavisco? ¿Una pelota de hule? No caía en ninguna de las categorías, era un suave y cálido bulto. Su ritmo cardiaco se aceleró.

“………”

No dijo ni una palabra. “Bastante grande” fue lo que pensó, pero eso sería demasiada honestidad. No había cambio en la expresión de Ouka, pero su cara estaba ligeramente teñida de rojo.


“E-está bien.”

Dijo Takeru desesperadamente, aunque ni el mismo sabía que estaba bien. Estaba intentando encontrar palabras que le permitieran salir con vida de esta situación.

“Porque yo.”

“…………”

“Porque… ¡yo soy del equipo de los pechos pequeños!”

… *kachin*

“Perdón ¡mentí! ¡Eso no es un problema! Por favor perdóname ¡se me fue la sangre a la cabeza! ¡Era una excusa!”

Había un cañón tocando su frente, Takeru hizo una pose sumisa levantando sus manos. Ouak estaba completamente roja y temblaba mientras presionaba el cañón con más fuerza.

“… uuuu… uuuu… u…”

Avergonzada de esa manera, aunque sea un poco grosero decirlo, se veía muy femenina. Durante la batalla anterior, y en la secundaria él siempre pensaba “¡Es una mujer exterminadora!” y tenía esa impresión de ella. Creyó que fríamente sería cacheteado y le diría “¿Te quitarías de encima?” Eso es lo que esperaba que pasara. Que tuviera los ojos llorosos, o actuara tan linda. No creyó que eso pasaría. Creyó que le dispararían, definitivamente le dispararían.

“Espera ¡cálmate Ootori!”

“¡¡Ya quítate de… encima!!”

Le imprimió fuerza a su dedo mientras presionaba el gatillo. Takeru estaba seguro que moriría en ese momento. Recibió un tiro en la cabeza. Pero por alguna razón el dolor vino desde la parte trasera de su cabeza.

“… eh ¿qu…e?”

Takeru trató de voltear, pero falló. La fuerza dejó su cuerpo, y su cara cayó sobre el pecho de Ouka con un *boing*. Al parecer su cabeza estaba siendo seriamente golpeada, pero no podía sentir nada.

“E-esta vez ¡los vencí! ¡Los vencí apropiadamente! ¡Sí! ¡Urra!”

Una alegre voz salió del intercomunicador. Takeru lo entendió mientras comenzaba a perder la consciencia. Quién le disparó fue Usagi, no Ouka. Descifró lo que había pasado. En un apuro ella definitivamente confundió a Takeru con un enemigo. El hecho que fuera una bala de anestesia era una bendición. Era el resultado de una falla al reportar la situación.

“Al final… termina… así…”

Era su culpa, es lo que pasó por su mente antes de desmayarse.

“¡Eres un…!”

Ouka quitó violentamente a Takeru de su pecho, quién tenía una cara de felicidad en su inconsciencia. Tiró lejos el ruidoso intercomunicador y quitó su cabello del color del atardecer de en medio.

“Debiluchos, aunque había escuchado que son debiluchos, no esperaba que fuera así de malo.”

Con una cara que daba la impresión de rendirse, se puso una mano sobre la frente. Miró a Takeru que rodaba por el piso. Al parecer soñaba con que lo perseguían los colectores de deudas. Ouka arrugo las cejas. Si Ouka no estuviera ahí, ésta misión probablemente habría fallado ¿o no? Nunca sabrían que le pasaría al escuadrón 35 si sólo fueran esos delincuentes. Pero que tuvieran un Dragoon era otra historia. Claramente estaba fuera del nivel estudiantil. Si no fuera por Ouka, habrían sido eliminados.Que extraño… Mirando hacia el Dragoon medio destruido, Ouka entrecerró los ojos. Estos tipos no deberían tener algo como un Dragoon. Aunque se encontraban en posesión del ‘Salmo Sin Rastro’ si consideras el nivel del Legado Mágico, era algo extraño. Eso quiere decir que había algo más. Tenía que haber algo más detrás de todo esto. Justo cuando Ouka estaba pensando en eso…

“Mmmm, mmmmm, l-lo siento, la próxima semana… la próxima semana de verdad les pagaré… paren… no destruyan los muebles… mmmm… mmm…”

“………”

Sus pensamientos fueron interrumpidos por las tonterías saliendo del de al lado. Las mejillas de Ouka se contrajeron.

“De todas las personas éste sujeto es el capitán…”

Dio un suspiro.

“Haa, ¿por qué estaría considerando el director darle un Comedor de Reliquias a tipos como estos?”

Mostrando una expresión cansada, sus ojos mostraban decepción mientras miraba a Takeru cansadamente. Vio a Takeru sin prestarle mucha atención mientras gemía.

No puede hacer nada más que pelear de cerca, cobarde, su liderazgo es malo, no hay nada bueno acerca de él… además de eso, pierde el control.

Sin importar cómo lo viera, era decepcionante.

Pero… evitar que yo perdiera el control… este sujeto es el primero.

Aunque consideraba eso algo bueno, no se lo agradecía. Ouka estaba consciente de sus propias fallas; ese mortal hábito era un obstáculo en el camino hacia el objetivo de Ouka. Mientras lo pensaba, una sonrisa irónica apareció en su rostro.

“………”

Mirando a Takeru, la confusión de Ouka disminuyó. Lo que apareció en su corazón era un atisbo de esperanza. La soledad en el corazón de Ouka se redujo ligeramente. Es por eso que Ouka se atrevió –se atrevió a…

“… por qué tardaste tanto.”

Fallando en cumplir sus expectaciones, dejó de ver a Takeru. Miró hacia el nublado cielo nocturno del otro lado de la ventana que reflejaba las luces neón de la ciudad, no había ni una estrella a la vista.

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Notas al pie

(1) Espada erradicadora de magia

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