Prologo

Verano.

Kusanagi Takeru, que acababa de pasar a segundo de secundaria en la Academia AntiMagia, se estaba congelando en su primer día de escuela. Los estudiantes creían que sólo les iban a dar una plática, pero en vez de eso les dieron Rifles de Asalto y les dieron una orden:

“Ahora, todo el mundo ¡empiecen a matar a los otros!”

… les dijeron, aunque sólo era un juego, ya que en realidad no podían matar a nadie con balas de pintura. Su primera lección se convirtió en un “duelo a muerte” entre compañeros de clase. La alineación era de veinte contra veinte. Al principio eran 40. Así que parecía que la batalla duraría un rato, pero termino sólo 30 minutos después...

Kusanagi estaba tirado sobre su espalda, mirando hacia el cielo, sintiendo el frío cañón contra su frente, sintiéndose consternado.

Justo después de que comenzó, en lugar de usar el rifle disponible, Takeru entró a la batalla con la bayoneta de plástico adherida al rifle, por lo que sus compañeros lo vieron con curiosidad. Aun así, la espada era el arma ideal para Takeru, la esgrima era su único talento. A diferencia de los otros estudiantes, que no estaban acostumbrados al combate, a él le habían enseñado desde muy joven como tomar ventaja de la oscuridad con una espada en mano, así que estaba completamente confiado.

No voy a perder, los venceré a todos ¡y el mundo reconocerá la grandeza de la esgrima!

De hecho, hasta el momento Takeru no había perdido ni una vez.

¡No perderé ante nadie! Ya sea armas o magia ¡Lo cortaré todo!

Rebosaba de confianza

Eres la última… podrás ser una chica ¡pero no te tendré piedad!

Confiaba completamente en que con la bayoneta en mano no perdería ante nadie

“¿Yo… perdí…?”

Mirando hacia arriba, no podía creer lo que veía. Era una escena que haría sospechar a cualquiera. Su cabello era del brillante color del atardecer y sus pupilas de color cobalto. Como la encarnación de una mítica doncella de la batalla, miró hacia Takeru. Su derrota disipó toda la motivación que había tenido cuando entró a la escuela. Con una fuerza y belleza que las palabras no podrían describir, la chica miró a Takeru y lo apuntó con su arma.

“La victoria es mía”

En ese instante su sueño (convertirse en la cabeza del Comité de Inquisición y cambiar el mundo) fue fácilmente destruido. Eso pasó durante sus días de secundaria, hace dos años.

La Guerra de Cacería de Brujas, cuando esa feroz batalla entre las brujas y la humanidad terminó, la población se redujo a una décima de lo que era originalmente. A los humanos les tomó 150 años reconstruir la sociedad, y el mundo se ha desarrollado rápidamente gracias a la ciencia y tecnología, cosas como el internet y los celulares ahora son símbolos de crecimiento económico. Las brujas se encuentran bajo regulación, y las creaturas fantásticas están al borde de la extinción. Pocas personas pueden hacer magia en ésta era. Alguna vez el título del más fuerte cambió de espadas a magia, y ahora pasó de la magia a las armas otra vez.

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